Tienes dos presupuestos delante. Ambos prometen una web profesional, adaptada al móvil y fácil de gestionar. Uno cuesta bastante menos. ¿Es una buena oferta o falta medio proyecto?
La cifra no te lo dice. Hay que poner los dos presupuestos sobre la misma lista de tareas.
Empieza por las páginas y lo que hacen
Una portada, cinco fichas de servicio y un formulario no son lo mismo que una tienda con pagos, reservas y zona de clientes. Escribe qué necesita hacer el visitante: llamar, pedir presupuesto, comprar, reservar o descargar algo.
Pide que cada propuesta diga qué páginas incluye y qué funciones se entregan. Si necesitas varios idiomas, aclara quién traduce y quién introduce las traducciones. «Preparada para idiomas» no significa que todos los textos estén traducidos.
Los contenidos también son trabajo
¿Quién escribe los textos? ¿Quién selecciona o produce las fotografías? ¿Se revisan los servicios actuales o debes entregarlo todo terminado? Un presupuesto puede incluir diseño y programación, y dejar estas tareas en tus manos.
Pon fecha a la entrega de materiales. Si las fotografías llegan tres semanas tarde, el calendario inicial probablemente dejará de servir.
Separa la creación de los gastos recurrentes
Dominio, alojamiento, correo, licencias y mantenimiento pueden cobrarse por separado. Pide los importes de renovación y qué incluye cada uno. Si el primer año está incluido, pregunta qué sucede al terminar.
Comprueba a nombre de quién quedarán el dominio y las cuentas. Acuerda cómo recibirás los accesos y qué podrás llevarte si cambias de proveedor. No hace falta desconfiar de nadie: hace falta dejarlo escrito.
Define cuándo está terminada
«Hasta que te guste» suena cómodo, pero no ayuda a organizar el proyecto. Es más útil fijar una propuesta inicial, un número de rondas de cambios y las pruebas que se harán antes de publicar.
Por ejemplo: revisar en móvil los menús, comprobar que los formularios llegan al destinatario correcto y verificar que las páginas importantes tienen sus títulos y direcciones. Si necesitas analítica, indica la cuenta donde deben quedar los datos y acuerda cómo se gestionará el consentimiento.
Cuatro preguntas para enviar a ambos proveedores
- ¿Qué queda expresamente fuera del precio?
- ¿Qué materiales debo entregar yo y en qué fecha?
- ¿Cuánto costará mantener la web durante el segundo año?
- ¿Qué accesos, archivos y documentación recibiré al finalizar?
Con esas respuestas podrás comparar dos trabajos concretos. Puede que el presupuesto más barato siga siendo el adecuado, o que el otro incluya tareas que ibas a necesitar igualmente.
Al publicar la solicitud en Echoalic, describe estas necesidades. Evita limitarte a «quiero una web como esta»: una referencia visual ayuda, pero no explica cómo debe funcionar tu negocio.
